lunes, 7 de junio de 2010

Destinity to Barcelona... Again.

Barcelona me espera con ansias... Capítulo nuevo de mi vida me alcanza. Una vez más empezar desde cero... casa nueva, gente nueva, pero esta vez, no es lugar o ciudad nuevos, esta vez, Barcelona ya antes conocida por mis ojos, me espera con sus brazos abiertos; su cultura tan contemporánea me llama, y por fin, por primera vez estoy decidida a afrontar otro cambio nuevo, algo me dice que allí sin duda debo ir.

Dejar todo atrás sin más esta vez no me hace sentir miedo, esta vez me siento fortalecida, dispuesta a esto nuevo que llega.

-Barcelona, no desesperes, que el momento ha llegado, sólo faltan horas para estar a tu lado, vivir otra vez en tu eterna pero dulce y perfecta locura, y por primera vez no me intimidas ni tú ni tus catalanes tan serios y fríos, pero sinceros y honestos.-

-Tu "algo" que tienes, tu magia, me habla y me cuenta que mañana será un día muy nuevo y perfecto, que esta vez la felicidad llegará sin tener que pasar por nada desagradable antes.-

-Ciudad loca y activa, por ti escribo esta madrugada a oscuras en un autobús rumbo a tus calles; aquí, sentada a la derecha de una desconocida, con vistas a la noche de Madrid, con sus bajas luces de autopista, sentir que casi estoy pisando tu pavimento, o el arena de tus playas; con una sonrisa me espera su sol y sus rayos incandescentes del verano catalán. Tengo ansias por llegar, bajar de éste autobús, y decir, "Gracias Barcelona por llamarme y hacer que vaya prontísimo hacia ti".-




Benvinguts a Barcelona

Al fin llegamos a esta ciudad tan loca. La humedad abunda en el ambiente de sus calles y hoy, no se asoma el sol ni por casualidad, pero da igual, porque este dulce reencuentro, llegó.

-¿Me extrañaste Barcelona? No te preocupes que ya estoy junto a ti para buscar mi felicidad aquí. Sí, lo sé, o almenos eso espero, que en este lugar, la alegría, la felicidad y el entusiasmo de seguir adelante, que tanto busqué, aquí voy a encontrar.-

Esta ciudad que tanto esperé desde ayer, cuando mamá me dijo que nos mudábamos, a pesar, de que también pena me daba, dejar toda esa pequeña vida con alegría; porque allí, en Colmenar del Arroyo, recolecté un pedacito del corazón de mucha gente a la cual aprendí a amar con el corazón, cómo ellos a mí; me hizo sentir fuerzas gracias a ellos, para seguir. Pero hay algo en Barcelona, que a pesar de todo lo que dejé, me llamó con todas sus voces para que yo llegara hasta aquí.

Aunque otras veces este entorno, no me haya dado una muy buena bienvenida, presiento con todo mi ser, que aquí, en esta ciudad tan contemporánea, bohemia, tan Barcelona, está la felicidad que busco hace tiempo.

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