miércoles, 23 de marzo de 2011

Dilo



Tranquilo, respira; atento, aquí voy.



Si la vida se te pone un poco fuera de foco, presta atención, tranquilo, es un simple contratiempo. Tu eres más fuerte que esto. Toma aliento, respira. Agarra tu guitarra, hoy la música hablará por ti. Dirá todo lo que no les puedes decir; las notas fluirán solas, no corre prisa, no hay por qué. La vida es un rato nomás, y te la pueden robar, lo sé. Ponte los zapatos, sal. Vamos, ven; atento, aquí voy. Canta conmigo hoy, aquí estoy.

Y un minuto de silencio por aquellos que un día se desvanecieron, nunca volvieron a casa, nunca pudieron. Pero de todos modos, que vengan aquí, que agarren su música, y que digan todo lo que nunca les dejaron decir, mas alguno se reveló y no regresó. Pero no. Aquí y ahora, ya no. Yo te escucho hermano paisano, cántame a mí, sin miedo, sin culpa. Aquí nadie te despreciará, nadie te lo negará. Ni te arrebatarán la vida como lo hicieron sin más. Despacito, poco a poco. Ahí voy, aquí estoy.


Tranquilo, respira; atento, aquí voy.

Ser sentir y ver, individualmente en conjunto

Acaso no querrías ver sonreír a la luna, pero aquí, en Barcelona, conmigo? Con que digas que sí ya me basta para imaginar que al asomar la nariz desde tal lugar, te sentiré conmigo mirando el cielo, y creyéndonos todo lo que dicen las estrellas sobre los deseos. Cantando sin sentido alguna canción inventada, cuya melodía jamás se escuchó, con un par de acordes de guitarra que guardé hace tiempo en una antigua cajita de música, y que desde entonces, están intactos. Sentarnos frente al mar para sentir el hablar de las olas. Correr como niños felices, con inocencia y honestidad, con la paz y la tranquilidad con la que se miran dos personas que se estiman, y que se hablan sin decirse nada en absoluto, pero que se entienden perfectamente en ese idioma del mirar. Sentirnos como dos seres completos y enteros, acercándose con curiosidad y deseo, y no como la unión de dos mitades, dependientes del otro para vivir. Pisemos despacito el suelo, si mirar abajo ni atrás, sin sentirnos erróneos, sin hacer más que estar juntos hasta que el tiempo lo decida, sin prisa, sin presión, simplemente ser sentir y ver, en conjunto, pero individualmente siendo dos.
Mas seguro, no volveré a verte en un largo tiempo, tú te vas tan lejos, y sólo queda imaginar todo lo que habría pasado, o todo lo que podría pasar, porque, sí, volveremos a estar juntos, cuando el tiempo lo decida, sin prisa y sin presión, simplemente en breve, ser sentir y ver en conjunto, pero individualmente cada uno.

contador de visitas