Acaso no querrías ver sonreír a la luna, pero aquí, en Barcelona, conmigo? Con que digas que sí ya me basta para imaginar que al asomar la nariz desde tal lugar, te sentiré conmigo mirando el cielo, y creyéndonos todo lo que dicen las estrellas sobre los deseos. Cantando sin sentido alguna canción inventada, cuya melodía jamás se escuchó, con un par de acordes de guitarra que guardé hace tiempo en una antigua cajita de música, y que desde entonces, están intactos. Sentarnos frente al mar para sentir el hablar de las olas. Correr como niños felices, con inocencia y honestidad, con la paz y la tranquilidad con la que se miran dos personas que se estiman, y que se hablan sin decirse nada en absoluto, pero que se entienden perfectamente en ese idioma del mirar. Sentirnos como dos seres completos y enteros, acercándose con curiosidad y deseo, y no como la unión de dos mitades, dependientes del otro para vivir. Pisemos despacito el suelo, si mirar abajo ni atrás, sin sentirnos erróneos, sin hacer más que estar juntos hasta que el tiempo lo decida, sin prisa, sin presión, simplemente ser sentir y ver, en conjunto, pero individualmente siendo dos.
Mas seguro, no volveré a verte en un largo tiempo, tú te vas tan lejos, y sólo queda imaginar todo lo que habría pasado, o todo lo que podría pasar, porque, sí, volveremos a estar juntos, cuando el tiempo lo decida, sin prisa y sin presión, simplemente en breve, ser sentir y ver en conjunto, pero individualmente cada uno.
1 comentario:
es muy lindo y tierno, realmente estabas inspirada en ese momento
Bian
Publicar un comentario