Sábado día no sé qué, del mes no sé qué, del año 2011.
Digamos que es como si estuviera flotando en el aire, no soy consciente todavía de lo que está pasando... Estoy acá, donde estoy ahora mismo pisando el suelo por más que a la vez esté volando, estoy acá. Donde quería estar, donde hace un año y casi 5 meses que estoy deseando estar. Todo va muy bien, francamente, más bien de lo que esperaba. Desde que llegué todo marcha por su carril correcto; antes, era un miedo contínuo y constante a que las vías del tren de mi vida no se dañaran ni amenazaran a cortarse para caer por un precipicio eterno, antes el simple hecho de vivir me era difícil, antes el acabar con todo era lo que más pensaba en el día, y a veces, varias veces diariamente, pero por fin, aquel sentimiento de persistente tristeza, malestar y desagrado, se fue. He de admitir, que después de mucho tiempo, volví a encontrarme con mi felicidad, y la verdad, que nunca estuve tan contenta de que regresara conmigo. Por fin vuelvo a canturrear por mi casa todos los días, y por fin mamá me vuelve a mirar con alegría y a sonreírme, contenta de mi paz y felicidad; por fin vuelvo a ser yo.
Creo que esta es de las pocas y únicas veces que fui bien recibida en un lugar, estoy rodeada de buena gente, de gente que va para mi lado, gente de la mía. Volví de una vez por todas a la escuela de música, a estar rodeada de músicos, de pianistas que sienten cosas inexplicables y... "Mágicas" al tocar el pìano, rodeada de personas que me entienden. Volví con los seres que más quiero, con los que mas esperé estar de nuevo. Vuelvo a abrazar a mi Noni, que la extrañe como a nadie... Vuelvo a escucharle decir al tío "mi sobrinita preferida... por fin estás con nosotros". Vuelvo, una vez más, a añorar al Lolo... vuelvo a sentir su prescencia cada vez más próxima a mí, siento de nuevo esa nostalgia especial cada vez que voy a su casa, ahora lo siento más cerca, por más lejos que se haya ido, se me vuelve a hacer un nudo en estómago cuando veo el mazo de cartas españolas en la casa de la Noni, al acordarme de la última vez que jugamos al Rumy, la cual prometió jugar después, pero después no existió nunca.
Vuelvo a estar donde más había querido desde hace tiempo; vuelvo, sí, a ser yo.
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